pensando como “Supervisor” no como “Supervisado”

“… No se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza”
(1 Tesalonicenses 4:13)

Cuando se es joven se comenten tanto errores.  La buena providencia de Dios me mantuvo alejado de los graves.  Esos que cambian la vida de un muchacho de 8:00 pm de un día a 10:00 am del día siguiente.  Y no fue que no los cometí… algunos avergonzantes (de los que Jesús me perdonó) otros inocentes, no porque no fueran importantes sino porque, de joven uno no ha desarrollado ese “colmillo retorcido” que te permite intuir potenciales problemas y desistir de empresas que no te llevaran a nada.

Recordando uno en particular que cometí a mis primeros pasos en el campo profesional, me motive a escribir esta entrada.  Creo que sucedió a comienzos del año 2000.  Había sido ascendido a una nueva posición, nuevo sueldo, nuevos beneficios.  Fue mi primera experiencia como supervisor.  Por primera vez tenia gente bajo mi cargo.  Fue la primera vez que fui “jefe”.  El error estuvo en no cambiar en mi cabeza la mentalidad de “supervisado” a “supervisor”.

La empresa vivía en esos días algunas circunstancias difíciles en el área laboral y asistí a reuniones donde se planteaba la creación de un “sindicato”.  Me pareció justa la iniciativa.  Escuche los planteamientos y los considere pertinentes.  Después de pensarlo un poco y discutirlo con otros compañeros de trabajo.  Decidí participar.  Estampe mi firma entre los empleados que apoyaban su creación.

No existió ninguna anormalidad en el proceso de creación.  Solo una cosa llamo la atención de nuestro patrono en la audiencia que solicito ante el Ministerio del Trabajo para conocer del caso: Habían firmado todos los empleados (como era de esperarse) y solo un supervisor había respaldado la propuesta…                 Correcto! YO.

Lo siguiente que recuerdo fue el teléfono de mi oficina sonando.  Era el gerente general quien me pedía que subiera a su oficina un momento.  Subí las escaleras “silbando una canción”, inocente de lo que me esperaba.  Este gerente tenia un particular tic nervioso en sus ojos.  Los tenia que abrir y cerrar con una frecuencia difícil de pasar por alto.  No importa si estaba teniendo una conversación trivial o de trabajo… Abría y cerraba los ojos sin parar y todo su rostro se contorsionaba en el proceso.  De camino a su oficina pensaba: olvídate del tic nervioso… vamos a ver que querrá?.

Los detalles de la conversación no los recuerdo muy claramente, el tic nervioso jamas fue perceptible pero si la frase conclusoria: “tu no puedes participar de esas iniciativas.  Tu ya no eres como ellos, tu estas por encima de ellos… actúa como tal”.  No se refería a la dignidad de su trabajadores.  No los menospreciaba a ellos.  Su enfoque era organizacional no clasista.  Confieso que de primer momento no entendí porque yo (según mi percepción), seguía siendo “otro trabajador”.

Un poco después ese mismo día lo entendí… después de mi ascenso no había cambiado mi “chip”.  Seguía en posición “supervisado”… mis jefes esperaban respuestas de mi parte en posición, “supervisor”.

Son muchas las cosas que a los cristianos nos preocupan hoy.  Muchas de esas causas son “supremamente justas”.  Ponerse en la brecha de la injusticia mas que un derecho es una obligación.  No me refiero solo al plano del pensamiento sino en la practica.  En lo concreto… en un planeta que se “besuquea” en cualquier esquina oscura con el relativismo moral, es nuestro compromiso asumir una posición valiente (generalmente la mas insensata -según el criterio del mundo-).

San Pablo le escribe a los Romanos (pero pensando en nosotros también). “cambien su manera de pensar, para que cambie su manera de vivir…” (Rom 12:2).  Algo asi como <no pienses como “supervisado”, piensa como “supervisor”>.  La tristeza y el desanimo secuestran diariamente a millones de personas.  Gente con buenos trabajos oran noches interminables para que Dios los saque de esa oficina “toxica”.  Cuando las circunstancias se mueven del modo que esperan, a vuelta de dos semanas se encuentran orando por conseguir un trabajo exactamente igual al que dejaron ir por falta de discernimiento.  Leo En Marcos 1:16 que Jesús fue a buscar a Pedro y a Andres hasta la orilla del mar de Galilea.  Esto hay que repetirlo: Jesús hace la invitación del seguimiento a sus primeros discípulos en la barca (es decir, en su oficina <<< Donde ellos trabajaban>>>).

En nuestros días Jesús sigue haciendo lo mismo… Sigue paseándose por oficinas y trabajos (especialmente por esos que son mas ingratos y en donde existen mas injusticias) y espera encontrarnos ahí… precisamente en ese lugar, sin importar que estemos alegres o tristes, conformes o inconformes.  espera conseguirnos trabajando!!! y nos dice SÍGUEME! pero esta vez no para dejar nuestras calculadoras o laptops a la orilla del cubículo, sino a seguirlo dentro de nuestra realidad. Y esto es solo un ejemplo.

Fuimos llamados como cristianos a ser conquistadores, a nadar contra corriente, a mirar luz donde todo el mundo piensa que hay sombras.  Aunque suene duro… la verdad, si.  Me desedifican “cristianos” en permanente actitud “derrotista”.

Pero hasta que no cambiemos nuestra manera de pensar… cada injusticia o situación difícil que se nos presente en la vida sera una oportunidad fabulosa para optar por la auto-compasión.  Nadie nos ganara fabricando excusas y justificaciones acerca de nuestra mala fortuna, o nuestra calamidad.  Sobre el supuesto negado que “la vida seria fácil y justa”… en vano entonces Jesús mismo hubiera dicho:

“Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo”. (Juan 16:33)

La próxima vez que escuche: “Esto se lo llevo, quien lo trajo”… “Que triste lo que estamos viviendo”… y frases por el estilo; recordare lo que esta escrito en 1ra. Tesalonicenses 4:13 “…No se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza…” y me alegrare en que solo Uno puede cambiar mi lamento en alegría. Pero, todas las transformaciones pasan inevitablemente por un cambio de “chip” de “vencido” a “vencedor”, de “conquistado” a “conquistador” o de “pesimista” a “domador de situaciones”.

Ya basta de “conspirar” contra nuestro propio éxito y rezongar por nuestras duras realidades de vida.  En su tiempo, Dios obrará en favor nuestro aún cuando pueda parecer que somos posaderos preferidos de la calamidad.  Jesús no ha terminado, chico!.  Dejemos al hombre trabajar en paz hasta que termine… y solo después que eso suceda podremos reclamarle algo.

Aunque todavía no se ha conocido el primer “cliente insatisfecho” al final de cada una de sus obras.  Si eso no es garantía suficiente para ti… querido hermano estas mas allá de toda ayuda posible.

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