Mis domingos…

Durante toda mi infancia recuerdo haber hecho solo una cosa los domingos… Era el dia de visitar a la abuela Alicia y al abuelo Ramón (para mi hermana Lili:  “Yeye”.  Seria imposible contar todas la cosas que Lili y yo haciamos.  Mi abuelo Ramon compro un aparato de última generación para el disfrute de sus nietos: un VHS.  Vimos comics de Super Raton “desde donde sale el sol hasta el ocaso”. Otras veces eran juegos debajo de un arbol de mangos que caian ocasionalmente  sobre el techo de acerolit.  Si juntabamos a nuestros otros primos se armaba “la grande”.  Vivimos en aquella hermosa pero ya extinta epoca donde los niños podian jugar sin supervision en el “porche” de la casa sin temor a ladrones, secuestros, drogas… tiempos en que las grandes responsabilidades de uno como niño eran “ir al abasto al cruzar la esquina” o “recoger las hojas del patio”.  Era dificil imaginarse tardes mas divertidas que esas… Mirar a los adultos jugar tardes enteras Rummy era una de las clasicas tardes…

Tributar todo el cariño a nuestros abuelos fue algo como aprender a hablar… No habia opción… era la ley! Con mi abuelo Ramón me unió un vinculo tan especial que hasta el dia de hoy mas de 20 años después que un enemigo llamado “cancer” le jugara sucio le tengo tan presente y vivo en mi corazón que a veces en las mañanas de camino al trabajo le hablo de mis cosas como si lo tuviera sentado de copiloto (a veces me parece que es “tan real”)… De lo que mas le bromeo es sobre “las galletas de los fines de semana sobre la nevera de la cocina… Que detalle!!!”.

De mi abuela Alicia recuerdo su carcajada… Con ella desde niño aprendi que hay sonrisas, risas y carcajadas que es imposble fingirlas… Como aún hoy se rie mi abuela es como se sonríe la gente feliz… Punto!.  Con mis abuelos no tenia que hablar, nos bastaba estar cerca… Me intuian, sabian cuando era tiempo de malcriarnos y cuando el tiempo de regañarnos.  Mi abuela nos ponia en sus piernas y nos cantaba metiendo sus manos debajo de nuestros brazos y cantaba canciones sin letra, las mas creativas onomatopeyas salian de sus labios para rematar con su gran carcajada, verdadera como el Amor de Dios… Jesús le regale muchos años mas a mi abuela Alicia a quien le toca ejercer como la unica abuela que me queda… Abuelo José, Abuela Josefina y Abuelo Ramón se adelantaron en el viaje eterno y ya disfrutan de la recompensa de los justos.

Me encontre con Maria de niño aún… No podia entender su cuidado pero mi primera comunidad religiosa a los 10 años de edad en mi amado Colegio Don Bosco de Valencia se llamó: Maria Auxiliadora… Ese titulo parecia marcar el rumbo de los años por venir.  Nuestra relación ha sido tan atipica para un católico común y tan divertida y poderosa a la vez que no puedo recordar alguna vez que en un momento de tristeza o de alegria su presencia me acompañe… Nunca fui devotisimo del Santo Rosario, no la corone nunca como hacia Yessica cada Mayo en su fiesta pero Maria ha estado siempre presente en mi vida espiritual… Como con mi abuela y mi abuelo… Siento que María me intuye, que sin conversar sabe cuando necesito que me ayude… Cuando necesito que interceda por mi… Siempre como una mamá.  Punto!!! Quien puede definir el amor de una madre o una abuela??? Eso me pasa con María nuestro amor “ES”, “EXISTE”… No se alimenta de sacrificios o de promesas… VIVE. No requiere de interminables formulas para relacionarnos… Simplemente FLORECE (y sin importar estación del año… Siempre esta verde y fresca).

Cuando el Señor me llamó a ser Siervo de Jesús Crucificado me enseño que dentro de la espiritualidad ella sería en lo sucesivo mi “garante”… Cualquier cosa que emprendo para Dios sea cual fuere siempre me acompaña ella… Cuando pongo un pez y dos panes… Madre al fin, me dice completa con estos otros tres panes y este pez y presentate delante de Jesús… Y haz lo que Él te diga.

Y trato de hacer lo que Él me dice aunque se que mis cinco panes y mis dos peces no son solo fruto de mi esfuerzo.  Siempre he pensado que los tres sabemos cual es la verdad pero ambos me quieren tanto que Él le guiña el ojo a ella cuando me vengo a sus pies… Ella se sonrie en silencio pero sus mejillas sonrojadas me revelan su complicidad… Ella es mi garante y me gusta pensar que con María siempre es una tarde de domingo…  donde las horas no existen, donde las atenciones y cuidados no dejan de sentirse y donde la reserva de panes y peces alcanza aun para aquellos momentos cuando mi cesta esta vacia… Sencillamente porque así son las mamás…

Gracias a mi director espiritual por haberme recomendado escribir algo para ella… La madre de los cielos.  la garante de mi donación…

P.D. es un misterio pero aún en esto siento que mucho del credito de estas lineas es igualmente de ella…

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