Pero yo… si lo sé!

“La persona que dice que no puede hacer eso
no debería interrumpir a la persona que SI lo está haciendo”
-Proverbio Chino

Escribir esta entrada ha sido muy difícil.  He cambiado el tema casi de hora en hora.  Espiritualmente, Estos últimos 30 días han sido para mi como estar en una montaña rusa.  Precisamente esta situación es la que ha inclinado la balanza sobre el tema de hoy.  Cada área de nuestra vida sin distinguir entre éxito o fracaso va signada inevitablemente por una cualidad. LA CONSTANCIA.  El éxito viene por serle fiel a ella.  El fracaso, muchas veces por menospreciarla.

A quien no le encanta mirar un concierto de su artista preferido y se ha sentido admirado de su don.  Olvidamos con demasiada ligereza que la capacidad de ejecutar un instrumento o cantar debe ser innata, PERO lo que lo hace grabar un DVD o llenar un estadio con 60 mil personas no es solamente el “DON”.  Es la disciplina… la constancia.  Horas de ensayo, noches sin dormir en la produccion de un nuevo disco.  Renunciar a reuniones familiares por estar de gira.

Queremos todo instantáneo. No nos atraen ya las comidas cuyo vinculo principal no era comérsela… sino prepararla (en Venezuela recuerdo que preparar “cachapas” era un suceso familiar desde la mañana hasta casi la noche).  Limpiar la casa era una “cita”, exactamente como decir: “en dos semanas, vamos a la playa”.  Era un día festivo en casa de mi abuela Josefina.  Recuerdo a mis tías Mirtha y Jean poniendo música mientras cubrían de cera roja marca “MADI” para pulir todo el piso de la enorme casa con una pulidora anaranjada.  Ya nadie es constante.  Yo mismo, he hecho unos cuantos niveles de experiencia sobre la materia… nadie se quiere comprometer.  Vivimos amarrados a la agenda de nuestro smartphone.  Cuando sale un eventual “tomemos un café juntos” no responde el entusiasta que disfruta la compañía de este amigo(a) que nos invita sino el necio “puede ser mañana?, ya tengo algo esta noche”.

Hasta en nuestras relaciones nos hemos vuelto inconstantes.  Conocemos a una pareja de amigos.  Nos caen bien y sin cultivar la amistad pensamos que “soportaran” nuestras cambios de ánimo o problemas existenciales como si hubiéramos trabajado una vida entera para hacer duraderos e inconmovibles los cimientos de esa relación.  Por eso, cambiamos de “amigos” tan a menudo.  El mes pasado resultaba impensable salir a la calle sin dejarle saber a este “amigo(a)” a ver si nos acompañaba… dos meses y medio después hasta dudamos si su numero telefónico terminaba en 55 o 53 porque nos “aburrió” su compañía.  INCONSTANCIA!

Otro plano perfecto para reforzar mi punto son los trabajos…  Invertimos meses (incluso años) orando y preparándonos para optar y conseguir un trabajo en el que al poco tiempo le echamos la culpa de nuestras insatisfacciones profesionales.  Justificamos nuestra posición diciendo que el cargo que nosotros queríamos era el de Sr. Fulano que tiene beneficios y carro asignado, además de pagarle la cuenta telefónica.  Selectivamente olvidamos que Sr. Fulano comenzó en la empresa como asistente de mantenimiento cuando tenia 16 años y hoy a sus 49 tiene una carrera impecable de mas de 30 años de trabajo ininterrumpido… el piensa con la filosofía de la empresa; nosotros pensamos que 2 años y medio ya son suficientes para que te den el cargo de Vice-presidente que nos merecemos.  Sr. Fulano exuda constancia… nosotros, resentimiento movidos por nuestra INCONSTANCIA.

Espiritualmente es lo mismo… Ayer mientras iba de camino al trabajo silencie la música que habitualmente me acompaña y mi oración comenzó con un “recuerdas Padre, cuando oraba camino al trabajo en mis primeros años?”.  Hubo momentos en que llegué a sentir la presencia de Dios de una manera tan poderosa que dudo que algun Chevrolet Camaro 1973 haya podido presenciar jamas.  Me reclamé a mi mismo mi inconstancia y se respondieron por si solas interrogantes que tenia acumuladas en el corazón parecidas a “por que no te siento como antes?”.  La falta de ejercicio en las virtudes atrofia nuestra salud espiritual.  Si la oración no es CONSTANTE, me antojo en vano de ser vice-presidente de la compañia apenas habiendo pasado la segunda entrevista para el cargo de asistente administrativo.

“Orad sin cesar”
1 Tesalonicenses 5:17

Y la palabra de Dios en este sentido es clara:

“Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor;
es indeciso e inconstante en todo lo que hace”
Santiago 1:6

Queremos ministerios ungidos… pero somos impuntuales en las reuniones (cuando llegamos… pues a veces: ni siquiera vamos).  Deseamos conquistar almas, llevar a muchos a los pies del Señor Jesús pero cuando el precio que tenemos que pagar es no dirigir esa noche la oración final del grupo, me encolerizo y me voy porque han ofendido mi “don”.  No tendremos grupos de música que transformen corazones a la causa del Evangelio si la hoja de la canción que me pidieron hace 6 semanas escuchar la busco debajo de la cama 30 minutos antes del ensayo porque “yo me la sé…”.  El poder transformador de mi ministerio no comienza a actuar cuando comienza el concierto… comienza cuando me entregan la hoja con la partitura.

Y aun así continuamos desafiando nuestros propios limites movidos por la inconstancia… Ser fiel en lo poco es promesa de Dios para que te confíen mas…  Ser bueno, ser constante, ser obediente, procurar ser excelente, hacer lo bueno, rechazar la mediocridad son mucho mas valiosos CUANDO NADIE MAS QUE DIOS NOS ESTA OBSERVANDO.

No quiero cerrar sin antes recordar una historia “de oro” que Lucado siempre incluye en sus libros.  Esta (si mal no recuerdo) aparece en su libro 3:16 y se refiere al Amor Ágape.  No pretendo hacerla textual… aquí va mi paráfrasis.

Un anciano se afanaba por terminar presuroso su turno en el trabajo para “TODOS” los días de lunes a sábado por las tardes (y los domingos todo el día hasta la noche) ir a visitar a su anciana esposa que se encontraba recluida en una casa de retiro (nursing home).  No existía situación que desviara su responsabilidad de ir y atenderla con cariño. El Alzheimer’s la había tratado muy mal a ella.  Se encontraba en la fase en que sencillamente ya no “conocía” más a su esposo.  Se dejaba cuidar y conversaba con él, pero lo hacía como quién conversa con un extraño.  Peinaba su cabello con una dedicación que enternecía el alma.  La mente y su corazón del esposo habían desistido de la idea de “contarle vivencias” a ver si por algún “fogonazo” ella le reconocía.  Una tarde se acerco la hija de otra señora que se encontraba recluida en la casa-hogar visitando a su madre y comenzaron a charlar.

– Me ha conmovido mucho darme cuenta que cada vez que vengo a visitar a mi madre sin importar el día, usted siempre esta atendiendo a su esposa.  La llena de atenciones, juega con ella a las cartas, le cuenta todo lo que ha sido su día.  Es muy hermoso lo que usted hace.  Le dijo la muchacha.

– Muchas gracias a usted por notarlo.

– Quiero hacerle una pregunta. Prosiguió la muchacha haciendo un gesto que denotaba un profundo respeto.  Se ha dado cuenta usted que ella no lo reconoce… Por que se dedica con tanta CONSTANCIA a deshacerse en atenciones si ella no lo recuerda.  Ella no sabe quien es usted.

El anciano con ojos cansados le respondió: – Yo la amo, ella es el amor de mi vida, hemos estado juntos por 58 años.  La gente que ama no puede obrar diferente.

– Y sabe qué?… -continuó el anciano.  Puede que ella no sepa quien soy.  Pero yo… yo si sé quien es ella!.  Yo si lo sé…

200338038-001

“Con sacrificio puede ser que logres poco, pero sin sacrificio es seguro que no lograrás nada”
»Anónimo
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