Con amor para los hijos de Esquilo

Alguna vez en la vida nos tuvo que haber sucedido. Conocer a alguien como salido de un dibujo animado. Ahora mismo pienso en “Hula Hula” o “Mala Suerte Hula”. Retaré a los lectores contemporaneos conmigo a recordar este personaje. Aparecia en la serie de dibujos animados (a.k.a. COMIQUITAS -en Venezuela-) EL HOMBRE PLASTICO.  A este pobre gallo le pasaba de todo. La mala suerte estaba como misticamente casada con el. El era el “niñero” de Baby Plas (el hijo del hombre plastico). Nada por muy pequeño que fuera le salía bien a este pobre personaje. A lo largo de mi vida he conocido alguna que otra persona que bien pudiera encarnar al “Hula Hula” de carne y hueso. De vez en cuando, volteas a mirar su vida y casi puedes asegurar que una nube negra sobre su cabeza es su accesorio de ropa preferido. TODO LO QUE EMPRENDE… TODO pareciera estar destinado a salirle mal. Lo que dice se lo mal interpretan, lo que hace se lo reprueban, lo que no hace se lo reprochan, lo que calla se lo recriminan. Lo que emprende se le trunca. Pobre “mala suerte hula” cuando los conoces en profundidad te das cuenta que no son esencialmente malos sencillamente son de los que parecen destinados a que en el 97% de los casos la rebanada de pan se les caiga al suelo del lado que tiene la mantequilla untada.

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En la fe estamos obligados a no creer en la mala suerte. Tal cosa no existe en la vida espiritual basicamente porque en la forma soberana como Dios rige nuestra vida, lo “inesperado” no existe. Se que muchos (por las tantas veces que han vivido contrariedades en su vida) pensarán al leer esto, claro es que a ti no te paso esto… O no te toco vivir aquello, pero nuestros dias no transcurren “EN LA VISION DE DIOS” como a veces creemos o sentimos que sucede…. Por ejemplo: voy a ver si paso este examen!, vamos a ver si hoy me llaman de ese trabajo, Ojala no me digan que son positivos los examenes de cancer, que me digan que la enfermedad de mi familiar no es mortal.

Amanecemos como si presentaramos todos los dias un examen de selección multiple:

1.- El repuesto que necesito cambiarle al carro…
A) lo conseguiré barato
B) no lo conseguiré
C) antes de almuerzo alguien me lo regalará
D) ninguna de las anteriores

En la mañana de hoy me desperté muy temprano extrañamente pensando en el día que estaba por venir y sus muuuuuchas tareas pendientes tanto en el trabajo como en lo personal. En veces anteriores, comienzo a rezar un “Avemaria” en mi mente y enseguida me duermo, pero hoy despues de 5 seguía depierto. Empece a “repasar” lo que tenía hoy pendiente y después de la 7ma. cosa pensé: QUE TONTO! Lo que va a suceder sucederá y si Dios esta conmigo, sea el resultado favorable o adverso es lo que obrara para mi bien… O para las actividades que me toca hacer.

¿Qué provecho saca quien trabaja, de tanto afanarse? (‭Eclesiastés‬ ‭3‬:‭9‬)

A lo largo del dia reflexione mucho sobre esto y me cuidé de no pensar: si lo que ha de suceder, sucederá…. (Virgilio / Poeta romano -70 a.C.-19 a.C.-) Entonces no me esfuerzo por nada. CLARO QUE NO! Sino mas bien, poner lo que a mi me toca y Dios que es especialista en hacer mucho con poco obrará en mi favor. Al llegar a la casa al final del dia me di cuenta que todas las cosas que habia revisado en la mañana se habían completado, bien porque yo intervine haciendo mi parte o porque felizmente Dios “obró” en mi favor para que lo que tenía que hacer se hiciera… Y me entro una paz taaaaan deliciosa. Eso es descansar en Dios.

No es lo mismo “flojear” santamente o ser negligente en la procura de mis objetivos espirituales o humanos. Se trata de ser consciente de “Quien obra a mi favor”. El jueves pasado, el Encuentro de Oración que transmitimos semanalmente fue presidido por el P. Carlos Torreiro. Habló mucho sobre la confianza en tiempos duros (cosa que ha estado presente en mi desde el propio comienzo de año ) y me encanto muchas veces se refirió a Jesús como “el Hombre Fuerte”. Me gustó pensar en eso; darme cuenta que por muy pesada que sea la tarea El es fuerte…. Y no solo fuerte sino tambien “Hombre” como para entender mis miedos y mis miserias. Así que los “Hula Hulas” en el Reino de los cielos no existen. A nadie lo persigue un designio inesperado que siempre será contrario a lo que espero. Hay un “Hombre Fuerte” sosteniendo la parte mas pesada de mi carga.

En la antigua Grecia, vivio entre el 525 y 456 a.C a quien la historia reconoce como uno de los tres más grandes de la tragedia helenica: Esquilo. Fue como diríamos hoy un “duro” de su tiempo. Respetado y admirado por la civilización griega fue protagonista de una muerte absurda (o debería decir improbable). Un oraculo profetizó que su muerte vendría cuando una “casa” cayera del cielo y lo aplastara. Decidido a torcer la profecía se mudo a las afueras de la ciudad y vivía en un campo sin vecinos ni casas alrededor. Me gusta hacer el ejercicio mental de meterme en sus pensamientos: “Pamplinas!!!, una casa cayendo del cielo: si, como no!”. Jamás ni en su mas enfermizo plan de contingencia “anti-lluvia de casas” pudo adelantar que una tortuga se resbalara de las garras de un aguila que recien la había cazado para desde muy alto aterrizara en su cabeza matandolo de forma instantanea por un traumatismo encefálico. Mala suerte??? Tal vez si para los muchos hijos de Esquilo que aún habitan nuestra tierra y llenan nuestros autobuses o se sientan en nuestras oficinas o peor aún se sientan en nuestros bancos de la iglesia. Cruel que esto le haya pasado a uno de los “padres” de la tragedia griega, no? Al fin y al cabo, el caparazón de esa tortuga no especificaba si era casa de uno o tres cuartos. Según la lógica profética: casa es casa. Vivan 5 personas o 1 tortuga cierto?.

No interpreto el desenlace desde la perspectiva funesta… Es decir, lo malo que te va a pasar ni que te mudes a Indonesia te podrás librar sino al revés. No importa cuán esquiva pueda parecer la bendición que por tanto y tanto tiempo has esperado y nada que llega, hay un “Hombre Fuerte” que ya vió el final de la película y sabe que terminas casándote con la protagonista.

Mañana por la mañana cuando salgas a la calle mira hacia arriba. Quizas finalmente haya llegado el día en que en forma de tortuga una bendición te saque un “chichón” en la cabeza.

Ahhh por favor! Ten la amabilidad de quitarle el casco antes de salir de casa.

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